José Luis Serzo: Apuntes para una gran obra

Por Marta Mantecón

 

El dibujo expandido es una de las señas de identidad del universo serziano. Cada una de sus propuestas son parte de un relato construido a partir de una fascinante mitología de personajes bizarros y extraños artilugios que saltan de un lenguaje plástico a otro, así como múltiples referencias a diferentes episodios de la historia del arte: de los primitivos italianos o flamencos a las vanguardias históricas pasando por la pulsión barroca o el sublime romántico; todo ello aliñado con elementos de origen literario, cinematográfico o teatral. Esta mixtura posibilita una insólita convivencia entre disciplinas en una suerte de metaficción construida a golpe de metáforas que suscitan distintos niveles de interpretación.

Sus puestas en escena, deslumbrantes y llenas de humor, tocan las teclas de nuestra imaginación creativa, provocando una conexión con aquellas zonas de la memoria que laten en lo más profundo de nuestro ser, lo que origina un sentimiento de iluminación que nos permite, al menos por un breve lapso de tiempo, mirar el mundo con otros ojos.

Serzo introduce además numerosas referencias al acto de crear y al potencial transformador del arte, lo que constata su interés por la búsqueda de algo parecido a una revelación que solo es posible cuando se asume la propia práctica como un medio de conocimiento. El resultado de todo este proceso son unas composiciones que operan como apuntes o ensayos para una gran obra, que no es otra que la vida misma.

JOSÉ LUIS SERZO, Boceto para “Solecito”, el niño que quería ser, 2018. Pencil and oil on paper, 28 x 20 cm
JOSÉ LUIS SERZO, Dos gigantes para el tercer acto, 2014. Pencil, charcoal and oil on paper, 75 x 50 cm
JOSÉ LUIS SERZO. Mejorando lo presente (de Manet a las pequeñas montañas), 2013. Pencil and oil on paper, 40'5 x 29'6 cm