Nacho Zubelzu: Blanco sobre blanco

La conexión con la naturaleza es, sin duda, la principal seña de identidad de la obra de Nacho Zubelzu, un artista de temperamento nómada cuyo trabajo se basa en una atenta y profunda observación de las transformaciones del medio en su constante fluir en el tiempo. Su práctica artística se fundamenta en el conocimiento, la experimentación y el  juego con cualquier material o disciplina que mejor sirva a su propósito de expresar plásticamente la interacción entre los ciclos naturales y los elementos.

Los dibujos siguen un principio compositivo que tiene su punto de partida en la mirada directa a un entorno en constante transición. Sus superficies de textura blanca, como los acromos de Manzoni, están construidos con escamas de papel recortado que le permiten crear una sensación de relieve e incorporar sombras. Otras veces opta por nutrir el papel con agua de berenjena o tinta, explorando todo su potencial expresivo. El artista reproduce una misma trama con la que construye topografías con su propia orogénesis que se expanden y se contraen formando pliegues y oquedades evocando relieves modelados por el viento o la nieve, marañas vegetales, el movimiento de grandes rebaños de animales fundiéndose con el paisaje durante la trashumancia y, particularmente, los efectos del invierno sobre el paisaje, su piel helada, las hojas de hielo, los neveros, las heridas en la nieve o la tierra mojada.

NACHO ZUBELZU, Trashumancia I, 2019. Paper cut out on canvas, 80 x 60 cm. Courtesy Exhibit Lab
NACHO ZUBELZU, Maraña XII, 2019. Pen and ink on paper, 31 x 44 cm. Courtesy Exhibit Lab
NACHO ZUBELZU, Neveros 4, 2019. Pen and ink on paper, 66 x 103 cm. Courtesy Exhibit Lab